"La creatividad es la inteligencia divirtiéndose" (A. Einstein)

sábado, 19 de julio de 2014

SOLEDAD

¿Qué es la soledad? Una pregunta sencilla pero difícil de responder…para mí, la soledad es el vacío que se produce en tu interior; es la tristeza que te invade al saber que estás rodeada de gente pero, en realidad, no hay nadie; tener todo tipo de lujos o comodidades y compartirlo con la nada; es amar sin ser amado, es hablar sin ser escuchado, es vivir sin ser visto ni presenciado. Si de verdad esto es la Soledad, si esto es tu oscuro mundo…yo vivo en él.
Eres amiga, aliada y confidente de la intimidad de la pareja, del poeta que busca inspiración, del niño que sueña despierto que puede volar y salvar el mundo, igual que un superhéroe, pero ¿por qué buscas ser mi amiga y compañera? En cada momento vivido, feliz o triste, en cada suspiro, a cada paso que doy avanzando por la vida, ahí estás. Apareces en cada esquina, acechante, desafiante, burlándote de mí. Me cubres con tu manto oscuro y me guías hasta tus solitarios caminos, caminos que son de ida, pero no de vuelta.
 
Has sido mi compañera en todo momento: cada hora, cada día, cada año de mi vida has tenido una leve presencia. En ocasiones he tenido la sensación de que eres una prolongación de mí ser, mi sombra, mi alma. Mi corazón nota tu presencia y se arrincona en lo más oscuro de mí ser intentando huir de ti, de tu influencia. Pero eres tan poderosa, que cada poro de mi ser se invade de tu tristeza y me transformo en un cuerpo que anda sin rumbo ni dirección.
Me he rodeado de compañeros y compañeras, de amigos y amigas, de mi familia, e incluso de hombres que han saciado mi cuerpo anhelante, pero que han dejado mi espíritu roto y herido…y aún sigues a mi lado. Tú te haces cada vez más grande, has ampliado tanto tus fronteras que ya son imperceptibles. Somos un solo ser: tú y yo, yo y tú.
En ocasiones he pensado que lo que tenía era un mal, un día de esos en los que te sale todo mal y te auto culpas por todo lo que sucede a tu alrededor, pero no, he descubierto que detrás estás tú. Un día me susurraste al oído que estabas ahí, acechante, esperando en cada esquina para asaltarme, para introducirte en mí. Me hablaste bajito, con voz fría, cruel: “Soy yo, tu otro yo, tu mitad triste y taciturna. Soy la Soledad”.
Soledad. Ser neutro, omnisciente, eterno, indiferente, castigador, influyente. No puedes respetar los buenos momentos de las personas, creo incluso que son tus favoritos. Eres el recuerdo amargo de los momentos felices, eres el mar que va y viene, que no se detiene, itinerante en mi mente y en mi ser.
A pesar de todo, de lo negativo que supone tu presencia, eres la más buscada, como los bandidos más crueles del lejano oeste. Te queremos para nadar entre las páginas de nuestro libro favorito, para dormir a nuestros pequeños entre los brazos, para construir nuestro futuro a base de horas de estudio o para desarrollar ese lado creativo que todo tenemos y pocos muestran. Aunque eres odiada y amada, yo sólo te pido un favor. Abandóname, déjame y no mires atrás cuando te vayas. No te preocupes por mí, estaré bien, seré feliz; pero tranquila, porque cuando necesite evadirme, olvidarme del mundo que me rodea, de las personas que me dañan o me urja renovar mi interior, te buscaré y volveremos a ser un solo ser.
Atentamente se despide tu eterna compañera.
 
 
Fotografía: Rubén Merino.
Texto: Yolanda Muñoz. 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario